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Gómez Cruzado inicia una vendimia escalonada con las variedades tintas y con unas previsiones de excelente calidad

Las perspectivas apuntan a una muy buena cosecha, tanto para blancos como para tintos, con vinos jugosos, suaves y de excelente capacidad de afinamiento en bodega

27 de Septiembre del 2019

El domingo 29 de septiembre se inicia la vendimia en la bodega del Barrio de la Estación GÓMEZ CRUZADO para los vinos de la añada 2019, excepcionalmente con la recogida de las variedades tintas. Los primeros racimos entrarán a bodega procedentes de los viñedos viejos más tempranos, muy poco cargados, de Tempranillo, ubicados en la zona de Torremontalvo, Uruñuela y Cenicero. Esta zona de desembocadura del río Najerilla en el río Ebro, combina suelos aluviales con suelos calizos, con los viñedos a una altitud entre 490 y 550 metros. Posteriormente, y ya en la primera semana de octubre, continuará la vendimia de las variedades blancas en la zona de Haro y comarca, con viñedos entre los 480 y 560 metros de altitud. Para el resto de zonas de tintos, la vendimia no se generalizará hasta dentro de tres semanas. “Aunque las condiciones climáticas de esta última fase son determinantes para el resultado final de calidad, las previsiones son muy buenas en nuestros viñedos”, afirma Juan Antonio Leza, viticultor y enólogo al frente de GÓMEZ CRUZADO junto con el también viticultor y enólogo David González.

Si bien desde el 10 al 22 de septiembre se ha registrado mal tiempo, con inestabilidad, temperaturas cálidas, lluvias y alguna tormenta, lo que ha provocado cierta alarma por los riesgos sanitarios que conlleva en plena fase de maduración -detalla Leza-, “nos encontramos actualmente con muy buen estado sanitario y vegetativo del viñedo lo que, unido a una carga de uva menor a la de la cosecha pasada, nos pone, junto a unas buenas previsiones meteorológicas para los próximos días, ante unas excelentes perspectivas de calidad, con probabilidad de vinos equilibrados, con concentración adecuada a la vez que excelente frescor”. De este modo, sostiene que “podemos estar ante una muy buena cosecha, tanto para blancos como para tintos, con vinos jugosos, suaves y de excelente capacidad de afinamiento en bodega”.

La estimación en GÓMEZ CRUZADO es que los viñedos viejos en vaso de la Sonsierra, en la franja de los 550-580 metros de altitud -desde San Vicente, pasando por Samaniego y llegando hasta Lanciego-, dada la baja carga de uva de esta cosecha, evolucionarán rápido y podrían ser los siguientes en vendimiarse en torno al día 10 de octubre. “A continuación vendimiaremos nuestros viñedos en vaso viejo, de tinto, en la comarca de Haro, en Ollauri y Zarratón. Para finalizar la cosecha, está previsto que, de acuerdo a la evolución de la maduración, y sobre el 20-22 de octubre, vendimiemos en el extremo sur-occidental de la Rioja, en Badarán y Cordovín, a una cota de entre 600 y 670 metros de altitud, con la influencia del clima otoñal de montaña, de donde salen nuestras Garnachas ‘frías’ que dan origen a Pancrudo”, avanza Leza.

Las claves de la añada 2019

El inverno fue extremadamente seco y templado, lo que provocó una brotación, en los viñedos ubicados en terrenos arcillosos, más lenta y con menor expresión vegetativa de lo habitual. A la vez, algunas parcelas de la Sonsierra se vieron afectadas por heladas tardías de mayo. Ambos factores, unidos a la primavera seca y muy calurosa, hizo que se llegase a junio con un potencial productivo menor. Además, y contrariamente a lo que se pudiera pensar como factor positivo, en la última semana de junio, coincidiendo con la floración y el cuajado del viñedo, se alcanzaron temperaturas máximas extremas, por encima de 40ºC durante varios días. Esto provocó que parte de las flores y bayas recién cuajadas no siguieran adelante y se desprendieran del racimo. Como consecuencia final, se dio origen a racimos sueltos y muy abiertos, nada compactos, siendo este uno de los factores de calidad más importantes de la añada.

Ya encarando julio, continuaron las altas temperaturas, lo que inició la aparición de síntomas de estrés hídrico, que afortunadamente fueron muy bien remediados con lluvias de aproximadamente 40 mm en julio. Agosto fue un mes benigno, en el que de nuevo llovieron otros 40 mm, que aseguraron las necesidades hídricas del viñedo, llegando a fin de envero y a maduración con vegetación en cantidad suficiente, de excelente frescor e hidratación, plena actividad, a la vez que carga moderada/baja con racimos no compactos. “De acompañar lo que resta de septiembre, nos encontraríamos en una añada, en general, con sus particularidades climáticas, pero que han sido muy beneficiosas para garantizar vinos de excelente calidad en los viñedos de GÓMEZ CRUZADO”, subraya Leza.

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